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Bruxismo
La conciencia de apretar los dientes

Se estima que más del 40% de la población chilena aprieta o frota su dentadura. Esta patología, llamada bruxismo, puede causar  daños severos en el organismo y desagradables síntomas como dolores de cabeza, de espalda y oídos, sin haber notado el origen real del problema.

El bruxismo es básicamente un mal hábito involuntario que consiste en apretar o rechinar los dientes en forma consciente o inconsciente. Sin embargo, la especialista en ortodoncia de la Clínica en Santiago, María Elsa Pavic, dice que se trata de un tema mucho más complejo, “pues no sólo involucra a los dientes, sino que además a varias otras esferas”. Pavic explica que la sociedad está cada vez más estresada y la vida más acelerada, “por lo que todas las enfermedades sicosomáticas están en boga. Por eso creo que el bruxismo, como muchos males, debe entenderse desde un enfoque más integral. Es decir, se debe considerar la situación familiar del individuo, lo que hace o donde vive. Esto es muy importante porque, por ejemplo, en Santiago el bruxismo se da con mucha más frecuencia que en las otras regiones del país”.

Tipos de Bruxismo

Existen dos tipos de bruxismo: el céntrico y el excéntrico. El primero es el cierre continuo o intermitente de los maxilares bajo presión vertical (apretamiento). El segundo consiste en una excursión repetitiva en sentido horizontal (frotamiento). En ambos casos, precisa la especialista, se trata de una manifestación involuntaria del individuo, cuya actividad muscular ha sido activada por el sistema nervioso central.  Se caracteriza por ser un proceso agresivo, repetitivo y continuo.
El bruxismo céntrico y el excéntrico pueden ser nocturnos y/o diurnos. Por lo general el paciente bruxómano nocturno no es conciente del problema y sólo se entera de lo que le ocurre por los datos que sus compañeros de habitación les entregan, alarmados por el ruido de los dientes (en el caso del rechinamiento), o cuando acuden al dentista, quienes detectan los cambios en la dentadura.
En el caso del bruxómano diurno, Pavic aclara que aunque se trate de un acto en el que la persona está despierta, esto no quiere decir que quiera apretar o frotar: “todo lo contrario, trata de evitarlo, aunque al rato está nuevamente en lo mismo”. Por eso –prosigue– se le pide a los pacientes que se fijen en lo que hacen durante el día, sobre todo en momentos de concentración, para que puedan darse cuenta en qué momentos bruxan más. Agrega que muchas personas desconocen que, por ejemplo, cuando están frente al computador, o en un taco, o cuando hablan por teléfono, o cuando hacen ejercicios, están con los dientes apretados.
A nivel maxilofacial se puede dar lo más grave, que es el desgaste de los dientes, la pérdida del esmalte y de la dentina, las recesiones gingivales (cuando las encías se levantan o “retraen”), el aflojamiento de los dientes, e incluso la pérdida de piezas dentales.

Explica que para tratar este problema, lo más común es utilizar un plano de mordida, que es una placa transparente de acrílico que impide el contacto entre los dientes, separando la mandíbula del maxilar superior de la inferior y produciendo una inhibición en la contracción de los músculos masticadores.
La especialista realiza un especial llamado a las personas con estas dificultades a no comer chicle, “porque en el fondo es como tener un esquince y estar trotando. Tampoco hay que consumir calugas y cosas duras. En ciertos casos es incluso recomendable trozas los alimentos”.
El bruxismo es un mal irreversible. Por eso, antes de que el problema se agrave, lo mejor es que si alguien siente alguna de las molestias, visite al dentista cuanto antes para que lo evalúen y, de ser necesario, lo deriven al especialista.