Para saber dónde se encuentra exactamente esta articulación ubique sus dedos índices justo al lado interior de los lóbulos de las orejas. Presione suavemente y abra y cierre la boca. La sentirá en forma inmediata. Esta articulación es flexible, por lo que permite el movimiento de la mandíbula de arriba abajo y lateralmente, permitiendo realizar todas las actividades que requieren de la movilidad mandibular, como masticar y hablar.
Al abrir y cerrar la boca los bordes de la mandíbula inferior, llamados cóndilos y de forma redondeada, se desplazan dentro de la cuenca de esta articulación que está en unión con el hueso temporomandibular. Un disco formado de cartílagos hace que este movimiento de los cóndilos no sea agresivo, se amortigüe y se desarrolle con facilidad.
Musculares, dislocación y degenerativos: los tipos de trastornos
Según los orígenes de estos, estas alteraciones de la articulación se clasifican en:
Trastornos musculares: afectan a los músculos relacionados con el movimiento de la mandíbula, del cuello y de los hombros. Es el que presenta la incidencia más común a nivel de la población. Se le conoce comúnmente como Dolor Miofacial y se caracteriza por dolor en la ATM de distinto grado, sensibilidad muscular, problemas en la apertura de la mandíbula y ruidos asociados a su movimiento.
Trastornos de dislocación: asociados a mandíbulas dislocadas, discos desplazados de su posición y lesión en el hueso mandibular que afecta el desplazamiento normal de los cóndilos.
Trastornos degenerativos: son propios del avance de la edad y de los desgastes naturales de la ATM asociados al uso a través del tiempo. La más común es la artritis de la articulación que produce la erosión del disco de cartílago, obstaculizando un movimiento sano y normal.
Las lesiones son una de las causas que desarrollan esta alteración, sobre todo por traumatismos que fracturan los huesos de la articulación, el disco o producen la alteración del movimiento de la mandíbula. También factores ligados al estrés físico y emocional suelen ir asociados a manifestaciones de esta dolencia. Entre estos, el apretar y rechinar los dientes en forma periódica y continua producto de una situación de estrés va a generar en la mayoría de los casos trastornos en la ATM de graduación variable, pues la fuerza que acciona estos movimientos ejerce presión sobre los músculos, tejidos y otras estructuras de la mandíbula. Las situaciones de estrés, o uno de tipo continuo, generan también contracción muscular y compresión de los nervios de la mandíbula, la cabeza y el cuello, origen de los dolores de cabeza, de oído y de dientes asociados a estos trastornos. También se ha relacionado el desarrollo de dolencias en esta zona a malos hábitos como mantener una mala postura de la cabeza cuando se trabaja frente al computador, esto es, en una posición inclinada hacia delante que tensiona los músculos de la cara y el cuello.

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